martes, 6 de mayo de 2014

¿Aceptarías a un monstruo únicamente porque vive contigo?


A veces se araña la cara en un intento de quitarse la máscara. Pero lo que no sabe es que debe vivir con ella. Que de tanto fingir, ya se ha adherido a su rostro. Ya no se puede cambiar. Y se mira al espejo y ve esas cicatrices sobre su cuerpo, y se odia aún más. Y ve ese pelo, y esos ojos y esa boca y llora. Llora por no ser lo que quiere ser. Y no es tan fácil. Aquí no hablamos de aceptación. Hablamos de convivir con el demonio. ¿Aceptarías a un monstruo únicamente porque vive contigo o intentarías deshacerte de él? Lo segundo, ¿no?. Pues aquí ocurre lo mismo. No es mi cuerpo. No es mi cara. Soy yo. Yo al completo. Yo soy eso que no quiero y no me puedo aceptar por mucho que me lo proponga. No puedo porque es imposible convivir con el mal personificado. Que soy yo quien me daño y  no lo quiero. Que soy yo quien se tortura y no lo quiero. Que soy yo quien sufre innecesariamente y no sé que hacer para que esto cese. Y no. No es aceptación. No se puede aceptar lo que te daña.


-Demencia.


No hay comentarios:

Publicar un comentario