Mamá, sé que no soy la hija que querías tener, esa buena estudiante, alta, delgada, guapa, simpática y con muchísimos amigos. No, y no sabes lo que me gustaría poder serlo. No puedo prometerte ser la hija perfecta, igual que no puedo prometerte que voy a mejorar mañana, porque por mucho que lo intente, mi mente siempre falla.
También sé que te he decepcionado, tanto a ti como a papá, os he decepcionado ya que fracaso en casi todo lo que hago, y de verdad que lo siento, siento haberte decepcionado, siento que por mi culpa no duermas bien, siento haberte echo tanto daño. Pero deja de mirarme así por favor, sé que no lo haces adrede, pero no sabes lo que me duele esa mirada de decepción, esa en la que me gritas con los ojos que no me reconoces, esa que intentas tapar con bonitas palabras. No soy perfecta, nadie lo es, yo sólo quería serlo para tus ojos, pero no lo he conseguido, he fallado en el intento y eso es lo que más duele. Soy así. Sólo acéptame como soy. Oscura. Fría. Y triste.
Aún así yo no me voy a dar por vencida, no aún. Voy a ser la hija que quieres,poco a poco voy a salir adelante, y a llenar de luz mi oscuridad. Tardaré pero lo conseguiré mamá, por ti, por mi, por nosotras. Por ser felices juntas. Para ver en tu mirada que estás orgullosa de como soy.
Te lo prometo Mamá.
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