Muchos días me pregunto, ¿Quién soy? que yo puedo decir lo que quiera, pero realmente, ¿Quién soy?¿Nos llegamos a conocer? Hay días en los que creo que sí. que sé quien soy. Pero la gran mayoría no. No sé quien soy, no me reconozco, me he perdido, yo no era así. ¿O si? llevo tanto tiempo sin saber como estoy, son sentir, que he empezado a olvidar quien soy realmente, ya no lo sé. No me recuerdo, ¿Cómo era?
No creo en la felicidad, creo que es algo que no existe, como una leyenda. Pero, ¿Y si en algún momento lo fui? Me cuesta creerlo puesto que ahora vivo ahogada en melancolía. Soy fría como el hielo y estoy tan rota que corto. Soy una alma. Un cuerpo, una vida más en este mundo de infelices. De gente infeliz, con caras alegres. Llorando por las noches y sonriendo durante el día. Caminando por el mundo como si no estuvieran rotos, esperando a que llegue su hora y por fin consigan la paz mental que necesitan. Porque a veces, la gente es lo único que necesita, descansar. Una semana, un mes, un año ¡Qué más da! Lo que sea, lo que se necesite. Pero a veces todos necesitamos descansar de nosotros mismos.
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